Estudio propio · Costa Blanca, Costa Brava y Costa del Sol · 9 de septiembre de 2026 · Edu Castillo
El 9 de septiembre de 2026 abrí, una por una, la página de anuncios de 338 inmobiliarias con web propia. De cada una elegí una ficha de inmueble y la medí: qué le dice a Google, qué nombre sale cuando alguien comparte ese anuncio, y qué pasa cuando se pide una referencia que no existe.
Esta página contiene el método completo, los números, lo que el estudio no puede afirmar y las correcciones que hubo que hacer mientras se escribía, incluida una equivocación mía que obligó a repetir la medición entera. Los datos son de un solo día y de una sola pasada, con un único criterio de medida.
Me llamo Edu Castillo y me dedico a mirar los anuncios de las inmobiliarias y a decir cuáles se contradicen y cuáles no se pueden encontrar. Dentro de este documento no hay ninguna oferta y nada de lo que se cuenta aquí está condicionado a que contrates nada. Ninguna de las 338 agencias aparece con su nombre, ni aquí ni en ningún sitio.
Esta medición es la versión grande de las cuatro comprobaciones que publiqué el 6 de septiembre sobre 24 webs. Aquella página sigue en pie con sus números; ésta los repite sobre catorce veces más agencias y con el instrumento ya calibrado.
Va primero, antes de un solo dato, porque un estudio que no declara sus límites invita a que le crean más de lo que ha demostrado.
De cada web se eligió un solo anuncio. Sirve para decir «la plantilla de ficha de esta web tiene esto», que afecta a todas sus fichas porque todas salen del mismo molde. No sirve para decir «el X % de sus anuncios están mal». Esa frase no aparece en esta página y no se puede deducir de estos datos.
De las 338, en 149 no se llegó a confirmar ninguna ficha. Eso es un límite de mi instrumento, no un defecto de sus webs. Puede ser que sus listados se pinten con JavaScript —que este estudio no ejecuta—, que la página por la que entré no fuera su listado, o que mi selector no reconozca la forma de sus direcciones. Desde fuera esas tres cosas se parecen y no las distingo, así que no las atribuyo. De los 149, tres son fallo declarado mío.
226 de Alicante, 100 de la Costa Brava y 12 de la Costa del Sol. No hay ni una del interior de España. Aquí no se puede decir «España», y no se dice.
Hacer lo primero a medias produciría frases del tipo «no tiene fichas en su sitemap» sin haberlo comprobado, y afirmar una ausencia sin comprobarla es el error más caro que se puede cometer midiendo. Lo que no se mide, no se afirma.
Con esas cuatro advertencias por delante, los datos.
51 de las 189 fichas medidas no llevan el nombre del inmueble en el sitio donde debería ir. Llevan la miga de pan del menú: la ruta de categorías por la que se llega al anuncio.
Eso no se ve al mirar la página. Se ve en tres sitios donde sí mira un comprador: la pestaña del navegador, el resultado de Google y —sobre todo— la tarjeta que aparece cuando alguien comparte el anuncio por WhatsApp, que es el momento de máxima intención de compra que existe: una persona mandándole el piso a otra.
Esta es la forma real de esos títulos, con los nombres de sitio quitados para no identificar a ninguna agencia. La barra cortada al final no es un adorno mío: los títulos llegan cortados a mitad de palabra, porque se recortan a una longitud fija sin mirar dónde acaba la última.
Nadie se queja de esto nunca, porque quien lo ve no es cliente todavía: es alguien que ha recibido un enlace, no ha entendido qué le mandaban y no ha hecho clic.
Hay otro fallo que también se ve: en 8 webs, una referencia que no existe devuelve una página que parece haber cargado bien pero no tiene ningún inmueble dentro. Quien llega desde un enlace viejo o compartido no ve un error: ve una página vacía y se va.
58 de las 189 tienen mal la etiqueta que le dice a Google cuál es la página buena del anuncio: 42 no la llevan y 16 la llevan apuntando a otra página distinta. En varios casos, cada ficha declara que la página buena es el listado general.
Esto es invisible por completo. Nadie lo ve jamás. Y la consecuencia es justo la que duele: si cada anuncio le dice a Google que la página buena es otra, ese anuncio puede no aparecer cuando alguien busca ese tipo de vivienda en ese municipio. El daño no es una página fea: es la visita que no llega a ocurrir. Por eso nadie se ha quejado nunca.
12 casos de los 189 son fallos que ningún comprador va a encontrarse: 9 webs sirven una página completa cuando se les pide una referencia inventada, y 3 devuelven el mismo anuncio aunque se ensucie el texto de la dirección, lo que genera direcciones distintas infinitas para el mismo inmueble. Están aquí porque los medí, no porque vendan.
| Qué se encontró | Casos (de 189 medidas) |
|---|---|
| El título es una miga de pan, no el nombre del inmueble | 51 |
| Sin etiqueta canonical | 42 |
| La canonical apunta a otra página | 16 |
| Sin título para compartir (og:title) | 15 |
Hay dos og:title distintos y no se sabe cuál se usa | 17 |
Hay dos canonical que se contradicen | 1 |
| Una referencia inventada devuelve una página entera | 9 |
| Una referencia inventada devuelve 200 con página corta | 8 |
| El texto de la dirección se ignora (URLs infinitas) | 3 |
| Título para compartir vacío | 1 |
Y así se reparten las 189 en cada una de las dos cosas que más fallan. Las categorías de cada fila suman 189, para que se pueda comprobar que no falta ninguna:
| Qué se midió | Correcto | Con algún problema | Suma |
|---|---|---|---|
La etiqueta canonical | 130 | 42 sin ella · 16 apuntando a otra · 1 con dos que se contradicen = 59 | 189 |
| El título para compartir | 109 | 51 miga de pan · 15 sin él · 13 con dos distintos · 1 vacío = 80 | 189 |
Cuatro de las 51 fichas con miga de pan tienen además dos og:title distintos,
así que aparecen en dos filas de la tabla anterior. Por eso allí los duplicados son 17 y aquí 13:
los otros cuatro ya estaban contados como miga de pan.
Repartidas por gravedad: 85 salieron limpias, 60 con un solo fallo y 44 con dos o más. Una misma web puede tener varios fallos a la vez, así que la suma de la tabla es mayor que 104.
| Paso | Qué se hizo |
|---|---|
| De dónde salen | 338 inmobiliarias con web propia y dirección de listado conocida, de un rastreo anterior. Una fila por casa: dominios repetidos descartados |
| Qué se descargó | Su página de anuncios, una ficha elegida de ella, y dos direcciones falsas construidas a partir de esa ficha |
| Cómo se elige la ficha | Gana la dirección que más «hermanas» tiene con su misma forma dentro del listado. Un anuncio nunca está solo; una landing o un filtro sí |
| Cómo se confirma que es una ficha | Se descarga y se mira: cuántos precios distintos enseña, si se cuenta a sí misma en plural, si tiene paginación, si dice referencia, metros y habitaciones |
| Ritmo | Tres segundos entre agencia y agencia. El daño de ir rápido no es que te bloqueen: es dejarle la web lenta a los compradores que están mirando pisos en ese momento |
| Identificación | Todas las peticiones van firmadas con mi nombre, mi web y mi correo en la cabecera. Cualquiera de las 338 puede buscarme en su registro |
La pieza que decide si lo que se ha descargado es de verdad la ficha de un inmueble está calibrada contra 90 páginas etiquetadas a mano —69 fichas y 21 que no lo son—, abiertas una a una y clasificadas por una persona que leyó el precio. Sobre ese banco, vuelto a medir el mismo día del estudio: 94,4 % de acierto y 97,1 % de cobertura.
Publico la precisión del instrumento junto al resultado porque un porcentaje sin eso al lado no se puede comprobar. Si el aparato falla uno de cada veinte, hay que saberlo antes de leer los datos.
Al agrupar las 189 por quién les hizo la web aparece algo que no se ve mirando una sola:
| Quién hizo la web | Webs medidas | Con algún fallo |
|---|---|---|
| Un mismo proveedor especializado | 38 | 35 (92 %) |
| WordPress 7.1 | 24 | 4 (17 %) |
| Otras versiones de WordPress | 12 | 7 |
Treinta y ocho negocios distintos comparten proveedor, y en treinta y cinco de ellos aparece el mismo patrón. Frente a un 17 % en las webs hechas sobre WordPress corriente.
No todas las webs declaran quién las hizo: 81 de las 189 no llevan ninguna atribución legible, así que este reparto es parcial y el resto podría moverlo. Cada atribución de este estudio guarda la cita literal del HTML de donde salió; si no se puede leer la cita, no cuenta.
Un informe que solo encuentra problemas no es un informe.
Se puede concluir que, en una muestra grande de inmobiliarias de la costa mediterránea, más de la mitad de las fichas que se pudieron medir tienen al menos un defecto en la parte de la página que decide cómo se comparte y cómo la entiende un buscador; que el defecto más frecuente es visible para cualquier persona que reciba un enlace; y que esos defectos no están repartidos al azar, sino concentrados de forma muy marcada en las webs hechas por un mismo proveedor.
No se puede concluir nada sobre el estado de los anuncios de una agencia concreta, porque de cada una se midió una sola ficha; nada sobre el interior de España, porque no hay ni un caso; nada sobre las 149 webs que no se pudieron medir, porque no se midieron; y nada sobre el dinero que esto cuesta, porque no se ha medido y no se va a estimar.
Antes de publicar nada, abrí doce filas a mano y comparé lo que decía el estudio con el código de la página. Nueve se confirmaron, dos no se pudieron comprobar por un fallo de mi herramienta de comprobación, y una salió falsa.
La falsa decía que una web no tenía etiqueta canonical. Sí la tenía: la escribía con los atributos en el orden contrario al que yo esperaba. En HTML el orden de los atributos no significa nada, y mi patrón daba por hecho uno concreto. Esa suposición convertía webs correctas en fallos inventados.
Se arregló y se repitió el barrido entero de las 338. El arreglo rescató a diez agencias: cinco tenían la canonical perfecta y salían acusadas, y cinco sí la tienen mal, pero mal de otra manera. El número de webs con algún fallo bajó del 57,7 % al 55,0 %. Los datos que aparecen en esta página son los de después del arreglo. Los anteriores quedan anulados y no se han publicado en ningún sitio.
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Segunda corrección, del 9 de septiembre por la tarde, después de publicar. Una revisión
externa detectó que las categorías de la tabla no sumaban 189: la de la canonical se
quedaba en 188 y la del título para compartir en 176. Tenía razón. La causa era mía y de recuento,
no de medición: cuando una ficha lleva dos etiquetas del mismo tipo, la medida lo anota, y mi
contador exigía una coincidencia exacta con la palabra «correcto», así que esas fichas no entraban
en ninguna casilla. Eran 13 con dos títulos para compartir distintos y una con dos
canonical que se contradicen.
Las cifras de arriba ya llevan esas dos categorías, y con ellas cada cosa medida suma 189. El 55,0 % de webs con algún fallo no cambia, porque el semáforo sí las contaba como fallo desde el principio: lo que estaba mal era el desglose, no el total. Y de paso aparece un hallazgo que no estaba: 17 fichas sirven dos títulos para compartir distintos, y no hay forma de saber cuál elegirá WhatsApp o Facebook al generar la tarjeta.
No sé cuántas visitas pierde de verdad una de estas agencias. Sé lo que declara su ficha y sé lo que eso significa para un buscador, pero no tengo acceso a sus estadísticas y no voy a estimarlo. Cualquiera que te ponga un número de euros perdidos a partir de un dato como este se lo está inventando.
Tampoco sé qué pasa en el interior de España. Toda la muestra es costa, con comprador mayoritariamente extranjero y webs en varios idiomas. Es razonable pensar que una inmobiliaria de Valladolid tenga otros problemas, y es exactamente eso: razonable, no medido.
Nada de esto necesita contratar a nadie, y por eso está escrito aquí.
Edu Castillo · Rubí, Barcelona · 671 68 76 05 · hola@educastillo.com · educastillo.com