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Medido el 6 de septiembre de 2026

Por qué los anuncios de tu web no salen en Google

Cuatro comprobaciones que podéis hacer vosotros mismos, en cuatro minutos, sin instalar nada, sin registraros en nada y sin darme ningún dato. Las pasé por 24 webs de inmobiliaria de la costa de Alicante y catorce suspendieron al menos una.

Actualizado el 9 de septiembre de 2026. Estas cuatro comprobaciones se han vuelto a pasar, esta vez sobre 338 webs inmobiliarias de la Costa Blanca, la Costa Brava y la Costa del Sol. Los números de esta página son los de las 24 primeras y se mantienen como estaban; los de la muestra grande, con su método y sus límites, están en el estudio de las 338.

Edu Castillo · 6 de septiembre de 2026 · todas las cifras son mediciones propias de ese día, y abajo está lo que NO miden · quién escribe esto

Por qué nadie se entera

La web funciona. Ése es justo el problema

Ninguno de los cuatro fallos de esta página rompe nada. Entráis en vuestra web, veis vuestros pisos, todo carga, todo se ve bien. Nada avisa. Lo que falla es lo que la página le dice a un buscador o a WhatsApp cuando nadie mira, y eso no aparece en ninguna pantalla.

Por eso conviven años con una web que se ve estupenda. Y por eso, cuando alguien os dice que «hay que hacer SEO», la respuesta honesta casi nunca es escribir más contenido: es comprobar primero si vuestros anuncios se están descalificando solos.

Las cuatro de abajo van en orden de lo fácil que es verlas, no de lo graves que son. La primera se ve en el móvil en veinte segundos.

Uno · veinte segundos

Mandaos un piso por WhatsApp y mirad qué sale

Cómo se comprueba: abrid WhatsApp, empezad un mensaje a vosotros mismos y pegad el enlace de uno de vuestros anuncios. No lo enviéis todavía: la tarjeta aparece sola en el cuadro de escribir, y tarda un par de segundos.

Tenéis que ver el título del inmueble y su foto. Si lo que sale es el nombre de vuestra empresa, un guion, o una ristra del tipo «Venta » Apartamento » Torrevieja » Torrevieja», ahí está el fallo.

Antes de dar por malo el resultado, tres cosas que hacen fallar la prueba y no son culpa de vuestra web. Las tres me las he encontrado yo haciéndola mal:

  1. Pegad la dirección completa, con https:// delante. Si pegáis vuestraweb.com/anuncio a secas, WhatsApp lo subraya como enlace pero muchas veces no llega a generar la tarjeta, sobre todo en la versión de ordenador. Y una vez enviado sin tarjeta, ya no aparece.
  2. Esperad a que salga antes de enviar. La tarjeta se genera mientras escribís, no después. Si enviáis rápido, el mensaje se queda sin ella para siempre y parece que no hay.
  3. Comprobad que tenéis las previsualizaciones activadas, en Ajustes → Privacidad → Vistas previas de enlaces. Si están apagadas no os sale la tarjeta de ningún enlace. La forma rápida de descartarlo: pegad cualquier periódico y ved si a ése sí le sale.

Sólo si con la dirección completa, esperando, y con las previsualizaciones activadas vuestro anuncio sigue saliendo sin título o sin foto, tenéis el fallo.

Lo que salió: de las 24 webs medidas, doce tenían roto el título con el que salen al compartirse. Once enseñaban una miga de pan —la ruta de navegación en vez del nombre del inmueble— y una no tenía título ninguno.

Por qué esto cuesta dinero de verdad: lo más habitual que le pasa a un anuncio bueno es que alguien se lo reenvíe a su pareja. Ese reenvío es el momento con más intención de compra de todo el proceso. Y si en ese momento no se ve la casa, el anuncio se muere justo ahí, sin que nadie lo apunte en ningún sitio.

Dos · dos minutos

La etiqueta con la que un anuncio se pide a sí mismo no contar

Se llama canonical. Es una línea escondida en el código de cada página que le dice al buscador cuál es la versión buena de esa página. Cuando está bien, una ficha dice «la buena soy yo». Cuando está mal, dice «yo no soy la buena, la buena es esta otra» — y le está pidiendo a Google que la descarte.

Cómo se comprueba: abrid una ficha vuestra, pulsad Ctrl+U (se abre el código fuente en una pestaña), y después Ctrl+F y escribid canonical. Va a aparecer una línea así:

<link rel="canonical" href="https://vuestraweb.com/vuestro-anuncio">

Esa dirección tiene que ser la del anuncio que estáis mirando. Si es la de otra página —vuestro listado, vuestra portada— o si no aparece la línea, tenéis el fallo.

Lo que salió: diez de las 24. Nueve no tenían la etiqueta, y una la tenía apuntando a su propia página de listado: todos sus anuncios diciendo que la versión buena de cada uno es el listado.

Tres · treinta segundos

Inventaos una referencia que no exista y ved qué contesta

Cómo se comprueba: coged la dirección de un anuncio vuestro, cambiadle el número de referencia por uno inventado —por ejemplo 987654321— y abridla.

Lo correcto es que os salga un error, o que os lleve al listado. Lo que no puede pasar es que cargue una página entera como si el inmueble existiera, porque entonces vuestra web tiene infinitas páginas inventadas que un buscador puede encontrar y guardar.

Lo que salió: dos de las 24. Es el fallo menos frecuente de los cuatro, y lo digo aunque me convendría lo contrario: veintidós webs lo tienen bien. Una comprobación que suspende a todo el mundo no sirve para nada; ésta aprueba a casi todos y por eso el suspenso significa algo.

Cuatro · un minuto

Vuestro listado, visto por algo que no ejecuta JavaScript

Muchas webs modernas montan la lista de inmuebles después de cargar la página, con código que se ejecuta en el navegador. Para una persona es transparente. Para cualquier lector que no ejecute ese código, la página de listados está vacía y no hay ni un enlace que seguir hasta vuestros anuncios.

Cómo se comprueba: abrid vuestra página de listados, Ctrl+U para ver el código fuente, y Ctrl+F buscando un trozo de la dirección de vuestros anuncios (por ejemplo /propiedad/ o /property/). Si en el código fuente no aparece ni una vez, vuestros pisos no están ahí: los pone el navegador después.

Lo que salió: una de las 24 webs que miré no servía ni un solo enlace a ficha en su código. Es poco frecuente, pero cuando pasa es el más caro de los cuatro, porque afecta al catálogo entero de golpe.

Matiz honesto, porque importa: Google sí ejecuta JavaScript. Así que esto no significa automáticamente que no estéis en Google. Significa que dependéis de que lo haga bien, y que cualquier otro lector que no lo ejecute —y hay unos cuantos— no ve nada.

Lo que más me sorprendió

No son diez oficinas descuidadas. Es una configuración

Al mirar los resultados juntos apareció algo que no esperaba: diez de las agencias con el título roto lo tienen roto exactamente igual, con la misma forma de dirección y el mismo formato de miga de pan. No es que diez oficinas distintas se hayan descuidado a la vez.

Comprobé el pie de página de tres de ellas y las tres nombran al mismo proveedor de web. No lo digo como acusación y no doy el nombre aquí: lo digo porque cambia por completo qué tenéis que hacer si os pasa. No es vuestro descuido y no lo arregláis vosotros escribiendo mejor: es un ajuste de quien os hizo la web.

Y no es inevitable. En la misma muestra hay webs con una estructura de dirección prácticamente idéntica y el título perfectamente puesto. O sea que se puede hacer bien, y hay quien lo hace bien.

Lo que yo haría en vuestro lugar: hacer la comprobación de WhatsApp, y si sale mal, escribirle a quien os lleva la web con una frase concreta: «el og:title de nuestras fichas está devolviendo la ruta de navegación en vez del título del inmueble; ¿podéis cambiarlo?». Con eso ya sabe exactamente qué tocar. No hace falta contratar a nadie para eso, y desde luego no a mí.

Lo que estos números NO dicen

Antes de que nadie use esta página como munición

24 webs no son el sector. Son 24 webs de la provincia de Alicante, elegidas de una lista que tenía a mano, medidas todas el mismo día. Sirven para decir «esto pasa y pasa bastante». No sirven para decir «el 58 % de las inmobiliarias españolas».

Miro una ficha por web, no vuestra cartera. Los cuatro fallos son de plantilla: si están en una ficha, están en todas. Pero eso es distinto de decir «el X % de vuestros anuncios está mal», que sería otra medición y no la he hecho.

No he mirado vuestro mapa del sitio (el sitemap). Hacerlo bien obliga a seguir índices de mapas y no me daba tiempo a hacerlo en serio hoy. Prefiero decirlo a dar un número a medias.

Y el falso positivo que me encontró un lector el mismo día de publicar esto: la prueba de WhatsApp, tal y como estaba escrita al principio, no avisaba de que hay que pegar la dirección con https:// ni de que hay que esperar a que salga la tarjeta. Resultado: alguien con la web perfectamente bien hace la prueba, no ve nada y concluye que la tiene rota. Corregido el mismo día, y lo dejo escrito aquí en vez de borrarlo.

Y una que me costó tres intentos: la comprobación de la referencia inventada la tuve mal dos veces esta misma mañana. Estaba midiendo redirecciones —que son un comportamiento correcto— y llamándolas fallo. Si llego a publicar la primera versión, habría acusado a media muestra de un defecto que no tenían. Lo cuento porque es exactamente el tipo de error que hace que un informe no valga nada, y porque prefiero que sepáis que lo persigo.

Lo que podéis hacer hoy, sin mí

Las cuatro, en orden, son cuatro minutos

  1. WhatsApp. Pegaos un anuncio vuestro y mirad la previsualización.
  2. Ctrl+U y buscad canonical. Que la dirección sea la del anuncio que estáis mirando.
  3. Cambiad la referencia por una inventada. Que no cargue una ficha entera.
  4. Ctrl+U en vuestro listado y buscad la ruta de vuestros anuncios. Que aparezca.

Si sale algo raro y queréis una segunda opinión, os reviso diez anuncios vuestros gratis y en 48 horas: sólo comprobaciones que no dependen del criterio de ningún modelo, sin registro, sin tocar vuestro gestor y sin oferta dentro del informe. Y si me decís que no os vuelva a escribir, no os vuelvo a escribir.

Y una que mide Google, no vosotros: la velocidad en móvil

Google penaliza en el buscador las webs lentas en el móvil, que es donde mira casi todo comprador. No hace falta que me creáis: la nota la pone Google. En la radiografía os incluyo la puntuación de PageSpeed de Google de vuestra web —su número, no el mío— y las dos o tres cosas que más la están frenando. Es un dato medido, no una opinión, y no entra entre las cuatro de arriba porque ésta no la hacéis vosotros a mano: la mido yo.

Lo que hay detrás de cada número de esta página

Las otras mediciones, enteras y con su método