Copias el enlace de un piso que tengáis publicado, me lo pegas por WhatsApp y te devuelvo dos cosas: la consulta que os habría entrado por ese anuncio y la respuesta que habría salido. La consulta me la invento yo, claro — lo que quiero enseñarte es la respuesta.
No tienes que registrarte, la prueba no cuesta nada y no toco vuestro CRM. Si no te convence, borras lo que te he mandado y ya está.
O por correo, si lo prefieres: hola@educastillo.com
El mensaje ya va escrito y el cursor cae donde toca. Solo tienes que pegar el enlace del anuncio y darle a enviar.
Esto no es un vídeo grabado ni una captura: es el motor que instalaría en vuestra agencia, redactando ahora mismo delante de ti. Aquí ves cómo escribe. Con un anuncio vuestro ves lo que de verdad importa: cómo cita vuestro piso y qué hace cuando preguntan por un dato que en el anuncio no está.
Cámbialos por los vuestros y la respuesta sale firmada con vuestro nombre, que es bastante más convincente que verla de una agencia de ejemplo. No se guarda ni se usa para nada más.
Lo que escribas viaja a mi servidor para redactar la respuesta y se descarta al terminar: no se envía ningún correo a nadie, ni a ti ni a terceros, y no lo guardo. Y la razón de que te pida un mensaje inventado no es técnica, es de sentido común: los datos de un cliente vuestro no tienen por qué salir de vuestra casa ni para una prueba.
Un matiz que prefiero contarte yo antes de que lo descubras tú: los contactos que entran por el chat de Idealista no traen el correo del comprador — me lo confirmó por escrito una agencia que paga el portal. Ahí no hay a quién escribir, ni yo ni nadie. Lo que sale entonces es el aviso con su teléfono al momento y la respuesta ya redactada para que la peguéis en el chat. El trabajo caro es el mismo; cambia por dónde se manda.