«Nuestra web no genera contactos»
Antes de encargar una web nueva, cinco comprobaciones en orden de lo que cuesta arreglarlas. Las tres primeras son gratis y las podéis hacer hoy. Y os aviso desde el principio: a veces sí hay que rehacer la web, y al final os digo cuándo.
Edu Castillo · publicado el 5 de septiembre de 2026 · no diseño webs y no las vendo: esta página no tiene nada que ganar con que rehagáis la vuestra · quién escribe esto
Yo no hago webs. Por eso os puedo decir esto
Si buscáis «mi web inmobiliaria no genera contactos», casi todo lo que vais a encontrar lo escribe alguien que vende webs. Y la conclusión, curiosamente, siempre es la misma: que necesitáis una web nueva.
Yo no diseño webs, no las programo y no las vendo. Me dedico a mirar los anuncios que ya tenéis publicados y a contestar los contactos que ya os entran. Así que cuando os diga que el problema no es el diseño, no os lo digo para venderos un diseño; y cuando os diga que sí hay que rehacerla, tampoco gano nada con eso.
La pregunta que casi nadie hace es la primera que hay que hacerse: ¿de verdad no llegan contactos, o llegan y no se contestan? No es lo mismo y se arregla de forma distinta. Empezad por ahí, porque es lo más barato y lo más frecuente.
¿Seguro que no llegan? Puede que lleguen y no se conteste a tiempo
Esto no es una intuición mía, lo medí. Escribí la misma consulta de comprador, de noche, a 57 inmobiliarias de costa en tres zonas distintas, con las oficinas cerradas.
- 30 de las 57 no contestaron nunca. Más de la mitad.
- De las que sí, la mediana fue de 12 a 14 horas, y salió igual en las tres zonas medidas por separado.
- Ninguna persona contestó de madrugada. Ni una, de veintisiete.
Para el comprador que escribió a las once de la noche, una web que no contesta y una web que no recibe se parecen bastante: en los dos casos no pasa nada. Y él ya le ha escrito a otras tres agencias mientras tanto.
Comprobadlo vosotros: pedidle a alguien de fuera —un amigo, un familiar, alguien que no salga en vuestra web— que mande una consulta por vuestro formulario un viernes a las once de la noche, preguntando por un piso concreto. Y mirad qué hora es cuando alguien contesta. Es el número más barato de conseguir y el más incómodo de mirar.
El estudio entero, con su método, sus reservas y sus correcciones, está en esta página.
El correo que publicáis puede estar rebotando sin que lo sepáis
Suena a que no puede pasar, y pasa. De los 58 correos que mandé en ese estudio, uno rebotó de forma permanente: la dirección que esa agencia publica en su propia web no existe en su servidor.
Y aquí está lo peor: nadie de dentro se entera nunca, porque el aviso de rebote le llega a quien escribe, no a vosotros. Esa web lleva quién sabe cuánto tiempo tragándose todo lo que le entra. Para ellos, sencillamente «la web no genera contactos».
Comprobadlo vosotros: mandaos un correo desde una dirección de fuera a la que publicáis en la web, y otro rellenando vuestro propio formulario de contacto. Comprobad que los dos llegan, y a qué buzón llegan. Treinta segundos. Es el fallo más barato de arreglar que existe y el que más caro sale.
Mientras estáis en ello, comprobad también que el formulario no cae en una bandeja que nadie mira, y que el aviso no se está yendo a la carpeta de correo no deseado de quien lo recibe.
Vuestros anuncios compiten entre ellos en Google
Si el mismo piso está publicado dos veces —se resubió una ficha en vez de editarla, cambió el precio y se creó otra, o dos personas dieron de alta lo mismo—, las dos fichas compiten entre sí en Google y en el buscador de vuestra propia web. Ninguna posiciona bien y pagáis por las dos.
No es un problema de diseño y no se arregla con una web nueva: se arregla borrando una ficha. Y si migráis a una web nueva sin limpiarlo antes, os lleváis los duplicados a la web nueva y encima perdéis las URL antiguas.
Comprobadlo vosotros: buscad en Google site:vuestrodominio.com más la referencia o la calle de un par de inmuebles. Si sale la misma vivienda dos veces con URL distintas, ahí lo tenéis. Comparando una cartera real por referencia y por título salieron 77 de 77 referencias correctas, cero colisiones; está explicado en la página de duplicados.
Las fichas dicen cosas que espantan al comprador antes de que os escriba
Un anuncio con un fallo no da error: sigue apareciendo, sigue saliendo en los portales y sigue sin generar ni una llamada. Nada avisa.
Lo que sale al revisarlos de verdad, con las cifras al lado: 2 de 20 anuncios con el precio tachado al revés —«antes 650.000 €, ahora 659.000 €»—, 5 de 20 con contradicciones entre el texto y la ficha técnica, y 5 de 20 con el certificado energético enseñando la escala de colores sin ninguna letra asignada. Y en el estudio de las 57 agencias, cuatro inmuebles que seguían publicados como disponibles y ya estaban vendidos o reservados.
Ninguna de esas cosas se arregla con una web nueva. Se arreglan en la ficha, y la web nueva se las lleva puestas igual.
Cuándo sí hay que rehacer la web, y yo no soy quien os la va a hacer
Porque también sería deshonesto deciros que nunca hace falta. Hay cuatro casos en los que ninguna de las cuatro comprobaciones de arriba os va a salvar:
- No se ve bien en el móvil. Si hay que hacer zoom para leer una ficha o el formulario no se puede rellenar con el pulgar, no hay nada que optimizar: hay que rehacerla.
- Las fichas no tienen URL propia. Si todos los inmuebles viven dentro de un buscador que no cambia la dirección del navegador, Google no puede indexar ni una sola ficha. Ahí no es que la web no genere contactos: es que la web no existe para el buscador.
- Tarda una eternidad en abrir. Especialmente en móvil y con datos. Se mide gratis con PageSpeed Insights de Google, y no hace falta creerme a mí.
- No tiene certificado de seguridad —sale «no es seguro» en la barra— o el formulario no funciona en algún navegador.
Si estáis en alguno de esos cuatro casos, lo que necesitáis es una agencia de diseño web, no yo. Y os conviene llevarles los duplicados ya limpios y las fichas ya corregidas, porque una migración con la casa sucia se lleva la suciedad a la casa nueva y encima cuesta más.
El orden que yo seguiría
- Comprobad que se contesta, y en cuánto tiempo. Coste cero. Es la causa más frecuente y la que nadie mira.
- Comprobad que el correo y el formulario llegan. Treinta segundos.
- Buscad duplicados. Un rato, y se arregla borrando.
- Revisad las fichas. Precios tachados, contradicciones, vendidos que siguen vivos, certificados sin letra.
- Y sólo entonces, si sigue sin funcionar y estáis en alguno de los cuatro casos de arriba, hablad con una agencia web.
Los cuatro primeros pasos no me necesitan para nada. Si después de hacerlos queréis que os mire la cartera entera, os reviso diez anuncios vuestros gratis y en 48 horas: sin registro, sin tocar vuestro gestor y sin oferta dentro del informe. Y si me decís que no os vuelva a escribir, no os vuelvo a escribir.